Rehabilitando el hábitat del conejo

May 19, 2015

 

 

 

El conejo de campo (Oryctolagus cuniculus) es una de las especies más importantes de la fauna silvestre del monte mediterráneo, no sólo por su elevado interés cinegético, sino porque constituye la base de la cadena trófica, siendo el alimento de más de 40 especies de depredadores* (1,3).

Ostenta papeles de modelador de paisajes por su ecología herbívora, excavando el terreno y favoreciendo a las especies herbáceas frente a las de matorral, y de dispersor de semillas, fertilizando el suelo a través de las letrinas* (3).

Pese a su elevada prolificidad, la fragmentación del territorio y pérdida de hábitat, a causa de la intensificación agrícola y ganadera, y la modificación de la gestión cinegética, asociadas al brote de enfermedades como la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica vírica, causaron un efecto demoledor en las poblaciones de conejo de la Península Ibérica, alcanzándose índices de mortalidad del 50 al 80% *(1,2,3). Este declive poblacional ha afectado a numerosas especies protegidas, entre ellas el lince ibérico (Lynx pardinus) y el águila imperial (Aquila adalberti).

La gestión del hábitat mediante, por ejemplo, la creación de lugares aptos para la cría del conejo silvestre, es una práctica muy común* (1,2). Los majanos proporcionan protección a los individuos al resultar inaccesibles a los predadores, permitiendo el establecimiento de nuevos núcleos familiares y, consecuentemente, el aumento de la densidad de conejos.

 

Dentro del proyecto de Recuperación del conejo de campo, el equipo de O-Live ha puesto en marcha las primeras medidas de gestión del hábitat, construyendo tres majanos. Estos pueden ser construidos con diversos materiales (ramas, piedras, pallets, ladrillos, etc.). Dadas las características de nuestro terreno, el recurso más abundante es la piedra, por lo que fue el material utilizado.